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Shakespeare, William: Macbeth.

Historia de ambición por el poder. Amparado en unas predicciones de brujas, Macbeth decide matar al rey de Inglaterra y ocupar la Corona. Considerando su destino ineludible, se deja arrastrar por el mal, con la certeza de que no dará origen a una dinastía. La historia de Macbeth sobrecoge por la cadena de maldad que se desata; Shakespeare mantiene un ritmo de figuras y acciones que arrastra al lector en el vértigo de los acontecimientos.

Shakespeare, William: El rey Lear.

El rey Lear pretende dividir su reino entre sus hijas y piensa vivir su ancianidad atendido rotativamente por ellas, pero se ve envuelto en una trama que trastocará todos sus planes. Esta obra de teatro nos plantea los temas universales del poder, del amor, la ambición y el sufrimiento. Conviene hacer una segunda lectura para, una vez familiarizados con la trama, poder apreciar mejor la riqueza de los diálogos.

Semeraro, Michael: Etty Hillesum.

Siguiendo las pautas del diario que escribió esta joven holandesa, judía de raza, durante la ocupación mazo de su país. Después de buscar la felicidad en el placer y de abortar, siguiendo un consejo recibido comienza a leer a san Agustín, pero sobre todo la Biblia, incluido el Nuevo Testamento. Lee a los grandes escritores rusos, pero de los escritores profanos quien más le influye es Rilke. No llegó a ser bautizada, pero su oración alcanza grandes niveles de intimidad con Dios. Nunca se quejó De Dios por la persecución sufrida por los judíos; efectivamente Dios no fue el culpable de esa atrocidad. Etty murió en 1943 en Auschwitz, sin haber cumplido los treinta años.

Schnitzler, Arthur: Tardía fama.

En la contraportada viene una acertada síntesis del contenido. Dice así: "el señor Saxberger lleva una apacible vida burguesa que se ve sacudida cuando un día recibe la visita de un joven admirador, que le anima a volver a escribir y le invita a participar en una tertulia literaria." A partir de aquí se recoge la preparación de una velada literaria en la que cada uno espera reconocimiento y prestigio. Las pequeñas miserias humanas de vanidad y egocentrismo están a punto de arrastrar al señor Saxberger. Destaca la excelente caracterización de este anciano; es capaz de volver a entusiasmarse, conserva un buen gusto que le permite apreciar lo bien de lo mal escrito es su grupo de tertulianos y se siente mal cuando percibe es bajo interés por su persona, cuando ellos persiguen el éxito personal. La descripción de sus sentimientos y sensaciones en cada uno de esos momentos, está muy bien reflejada.