Roca Barea, E.: Ingrata patria.

 Roca Barea, E.: Ingrata patria. Ed. Planeta, 2025.                        ENSAYO

  Relato novelado con base histórica. Es una mujer, Antígona, quien se encarga de enseñar en una  familia griego; con el tiempo pasa a ser liberta y considerada, por su trato con Cornelia Menor, con elevada confianza. Antígona teme que la historia de las mujeres de esa familia sea olvidada y encarga a un griego, Andronio, que redacte sus vidas. Antígona, siguiendo con la ficción literaria, le escribe cartas con datos de primera mano, a la vez que le urge a realizar esa tarea y redactarla en griego. El nombre de Antígona no es elegido al azar. El resultado sería conocido como Annales Corneliae. El calendario usado  es el de la fundación de Roma. El padre de Escipión, Plubio, murió en Hispania luchando contra los cartagineses. Fue su esposa quien se ocupó de la educación del hijo, quien siguió la guerra contra Cartago. Logró vencer a Aníbal en la batalla de Zama, poniendo casi fin al imperio cartaginés. Escipión se había casado con Emilia quien veló por la formación de los cuatro hijos, dos varones, Publio y Lucio y dos hijas, Cornelia Mayor una y Cornelia Menor la otra, siguiendo la costumbre romana de llamar así a las hijas. El uso de apellidos no era usual; en los casos más relevantes se les llama con el nombre familiar: Cornelia, Flavia, etc. Aunque la autora sea historiadora, en este ensayo usa datos reales y ficticios. La alta mortandad de la época y la importancia de tener sucesión, lleva a que la adopción fuera vista con más naturalidad que siglos después. La mujer en Grecia casi no participa de la vida pública; en Roma era más frecuente, pero no habitual. Para evitar ese olvido, Antígona hace este encargo a Andronio. Que lo escriba en griego es pues es el idioma que mejor domina  y usado por los más cultos del Imperio. Escipión fue tratado mal al regresar a Roma y más adelante, personas del entorno familiar buscan que el prestigio de la familia se ignore o sea usurpado por otros sin lealtad, ni familiar ni a Roma. La autora no sigue siempre la cronológica y desarrolla el relato sin ese criterio. El contenido es denso pero de interés. Es precisa atención para no perderse en tramos del relato. Dos hijos de Cornelia Menor, Tiberio y Cayo Graco, destacaron en la vida pública. En Roma se puso una estatua de bronce de Cornelia con ésta inscripción: Cornelia, hija de Escipión el africano, madre de los Graco.

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